UN PUNTO DE VISTA PROFESIONAL SOBRE ASUNTOS DE LA MAR
En este desafortunado viaje, en que una serie de circunstancias llevaron al buque a tocar los bajos de Seven Stones en las islas Scilly situadas al SW de Cornwall, en la entrada sur del Canal de Bristol, con su carga de crudo de aproximadamente 119000 tons.
Crudo cargado en el puerto Kuwaití de Mina al Ahmadi, con destino al puerto britanico de Milford Haven. Como consecuencia de este naufragio, la contaminación producida por esta inmensa marea negra, tanto en la costa Sur de Inglaterra como en la costa francesa de Bretaña, sembraron la alarma en el mundo marítimo, así como en los diferentes estamentos gubernamentales de los países afectados, Inglaterra y Francia junto a la comunidad marítima internacional.
Como casi siempre, después de los grandes accidentes, surgen nuevos mecanismos de defensa para actuar favorablemente en futuras ocasiones, y esta pérdida no iba a ser menos, lo que activó la reacción de la OMI (Organización Marítima Internacional),para reunificar y oficializar en su ámbito una legislación específica y eficaz, sujeta a modificaciones y actualizaciones en la medida que las nuevas investigaciones así lo aconsejan, haciendo que este código, sea un recurso vivo, en el sentido de poder adaptarse a las nuevas regulaciones, resoluciones y enmiendas, establecidas por los comités de seguridad marítima como órgano capacitado para establecer las nuevas resoluciones. Este código fue denominado en un principio como MARPOL, que es de obligado cumplimiento para todos los miembros que componen la comunidad marítima internacional, como países signatarios de IMO.
Las tímidas regulaciones vigentes hasta el momento del naufragio del B/T TORREY CANYON , como la OILPOIL 54/59, no parecían opciones serias para la regulación del transporte en materia de contaminación por los petroleros existentes, eran tiempos en que los usos y costumbres, por falta de una regulación firme y comúnmente aceptada, los buques realizaban con demasiada frecuencia los deslastres a la mar de las aguas de lastre sucio, resultante de las limpiezas de los tanques de carga, o limpieza de sentinas, quedando esta idea de los deslastres a la mar, como una estigmatización para todos los buques petroleros, como los causantes de la polución del medio marino, estigmatización que actualmente aún perdura, especialmente en los medios que viven al margen de la realidad marítima actual, hoy muy alejada de la habitual en los tiempos PREMARPOL.
Fue a raíz de este gran desastre marítimo, que la OMI aprueba en el año 1973 el primer Convenio MARPOL (Marine Pollution) y que no llegó a aplicarse hasta el año 1978 , por eso en la actualidad se denomina como Convenio Internacional para prevenir la Contaminación por los buques, conocido como El Convenio MARPOL 73/78 , por otra parte y simultáneamente los Armadores de las flotas de buques petroleros, crean una federación en forma de fondo de compensación conocida como ITOPF (International Tanker Owners Pollution Federation) para cubrir la compensación por daños causados por vertidos, incluyendo además la limpieza de costas producidos por polución marina y otros servicios como estudio de desastres, creación y actualización de planes de contingencias para desastres, entre otros cometidos relacionados con este tipo de incidentes, actualmente y desde el año 1997 esta federación se ha sustituido por la TOVALOP (Tanker Owners Voluntary Agreement concerning Liability for Oil Pollution), que básicamente cubre los mismos cometidos y actualizándose en la medida que los requerimientos internacionales se van modificando.
La evolución del Convenio MARPOL 73/78 como un código vivo, se ha hecho notar con la inclusión de los nuevos Anexos, adoptados en fechas posteriores, sobre los iníciales en su origen. Haciendo una revisión de la entrada en vigor de los Anexos al Convenio, vemos que en origen fue el ANEXO I, que entró en vigor el 2 de Octubre de 1978, que se refiere a la prevención a la contaminación por hidrocarburos, posteriormente entra en vigor el 2 de Octubre de 1983 el ANEXO II, que se refiere a la prevención a la contaminación por sustancias nocivas liquidas a granel. En julio de 1992 entra en vigor el ANEXO III, que trata de la prevención de la polución por sustancias perjudiciales transportadas en bultos. El 27 de Septiembre del año 2003, entra en vigor el ANEXO IV, sobre la contaminación por aguas sucias. Con anterioridad el 31 de Diciembre de 1988, había entrado en vigor el ANEXO V, tratando de la prevención por basuras especialmente dedicada a los plásticos y su destrucción. El 19 de Mayo de 2005, entra en vigor el ANEXO VI, que trata de la polución por contaminación atmosférica. Anexo VII, entrará en vigor el 8 de Septiembre el 2017, actualmente denominado como Convenio Internacional para el control y la gestión de Lastre y Sedimentos (BWM), que trata el manejo de aguas de lastre y sedimentos de los buques mercantes en general, para la prevención de la conservación del medio marino y prevención de la contaminación por especies acuáticas invasivas.
En mi opinión ha sido la catástrofe del B/T TORREY CANYON la que ha marcado ya hace 50 años, los tiempos totalmente diferenciados, en materia de polución y conservación del medio marino, que hoy denominados tiempos PREMARPOL y POSTMARPOL.
Fernando Saiz C.M.M.
La Coruña 19.08.2017
Comentarios recientes
05.10 | 14:38
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05.10 | 09:53
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“Blue Sea” Registro Limassol
Un relato novelado rescatado de mi viejo Diario de Navegación, una travesía, Rotterdam – Port Harcourt, (Nigeria), a bordo de un viejo buque al Tramp. Una navegación en los tiempos del sextante, cronometro y compas, únicas armas del “Blue Sea”. Instrumentos, que manejados con maestría, son suficientes para arribar a cualquier destino.
No sé, si tiempos pasados fueron mejores, ciertamente los de hoy en día al menos son más cómodos, aunque las mares sean las mismas de siempre, amigas en la bonanza y crueles e inmisericordes en la tempestad.